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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Demasiadas razones

Mi sesenta y cuatro
Hechos que han convertido el simple hecho de quererte al de amarte hasta a médula, sin explicación alguna, solo por una serie de razones. Empecemos. El primer enganche, la sonrisa de idiota que se le queda al decir yo alguna tontería. Medio miradas producidas por el sol, que hace que me guiñe sin querer uno de sus ojos. Sensación que produce su cuerpo con el mío después de abrazarla y saber que es solamente mía. Medio locuras producidas por ninguna razón, que podrían hacer que las siguiese hasta el fin del mundo. Sus ganas de viajar a lugares insospechados con tal de vivir experiencias inolvidables junto a ella. Canciones que ha hecho que sólo sea capaz de pensar en ella, sin detenerme ni siquiera a escuchar en sí la misma melodía. Mirada de felicidad que trasmite mientras nuestro Coldplay cantaba para nosotros. Despeinados que hacen que me enamore más de ella. Regalos increíbles. Madrugones producidos, únicamente, por las ganas de verla ella. Trasnochadas con tal de oír su voz una y otra vez. Garabatos hechos en mi descuido, que hacen que yo también saque mi sonrisa idiotesca. Mirada fulminante que no es capaz de aguantar más de 5 segundos, pero que no pararía de hacerlo. Quedar mirando una foto suya en el móvil y que me haga la misma pregunta una y otra vez: ¿cómo la puedo querer tanto? Fotografías por Madrid. Nuestro rincón favorito de nuestro castillo. Ámsterdam. Calor y seguridad cuando cae derrotada en mi pecho, relajada totalmente. 

Podría seguir diciendo cosas de ella, pero no hay fin, no existe el fin en el amar, ocho tumbado.


domingo, 16 de octubre de 2011

Preparado para hacerte feliz.

Sin muchas dilaciones, uno vuelve a ser feliz. Con preocupaciones por un nuevo curso, pero con sensaciones nuevas que uno no había vivido hasta el momento. Esas sensaciones de saber estar haciendo todo bien: hacer de la persona que más quieres, la más feliz; dejar el aburrimiento a un lado; no tener roces con personas que no tienen la culpa de tus altibajos; y disfrutar de absolutamente todos los momentos que esta vida nos permite gozar. Momentos que quedarán en tus retinas sin que tu mente deje escaparlos. Pero sobre todo, iré creando segundos que hagan matar el aburrimiento contigo, sin dejar ni un momento que llegues a ser la chica más feliz de este puñetero planeta.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Descontrol de lágrimas.

Nos encontramos en esa nube. Imposible escapar de ese huracán. Sin ninguna razón empiezan a ocurrir cosas en tu interior, pensamientos negativos que no dejan de pasear entre tu mente, haciéndote en cualquier momento soltar una lágrima inesperada, sin ninguna razón lógica. Pasos a seguir: ninguno, no sabe no contesta. Intentar evadir esa negatividad con pensamientos positivos. No puedo. Recordar los buenos momentos que te han sucedido tanto reciente como lejanamente. Aumentas ese flujo de gotas que caen de tus ojos. Apoyarte en tus amigos. Un remedio que casi siempre hace efecto, pero que al llegar a casa sigues con lo mismo. Una mala racha que pueda haber entrado en tu vida. Puede ser. ¿Tanto dura? ¿No se acabó después de tantas cosas? Sigues pensando y no llegas a una conclusión. Lágrimas que caen sin ninguna ocurrencia, personas mal tratadas por tus desahogamientos, demasiadas, y vuelta a la rutina.

jueves, 30 de junio de 2011

Parece que el amor me calma.

Después de mil batallas contra mi realidad, contra mis pensamientos: unos de parte de los ángeles y otros de ese fatídico diablo; te acaba llevando al camino indicado, ese camino que tengo que ir descubriendo poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Un sendero que por ahora, me está llevando a una felicidad infinita, sin palabras suficientes como para poder ser descrita, con demasiados pensamientos rondando por mi cabeza sin parar, uno detrás de otro, pero todos llevándome al mismo final de trayecto, a ti. Un trayecto, que como todos ellos, siempre tienen algún bache que otro, aunque demasiados quebraderos de cabeza han llegado a dar en tan poco tiempo, de una forma un poco inesperada, para mi gusto. Sólo espero, que tú, al igual que en todo este tiempo, sigas siendo esa grata compañía que tengo cada segundo en mi alocada mente, para poder seguir maquinando diferentes formas para sacarte más de una sonrisa cuando estés conmigo.

domingo, 5 de junio de 2011

Sigue durmiendo, porque ahora llega lo bueno.

Ese final llegó. Sí, en el momento menos adecuado para el despertar de aquel sueño, pero no había ni existía otra vía de escape. La bruja no tuvo elección. Pero no es un final cerrado, sino un punto y aparte, el cual ha querido que la pesadilla de aquella mística musa tenga su turno en este juego que contiene algo más que palabras, y que pretende que algún día en aquel lugar tan lejano al nuestro pueda volver a soñar, cerca de las nubes, rozando las estrellas, pero no está vez con aquel sueño bonito y apasionado que tuvo desde el principio, sino con una pesadilla pasada al lado bueno de la fantasía, que le haga no querer despertar nunca, ni despojar su cabello de la almohada que la hace dormir tan apaciblemente.

Por ahora, no puedo desvelar tampoco protagonistas, pero, como todas las historias, lo bonito es saber, que toda aquella fantasía formada entre nuestras neuronas haga que podamos sacar una sonrisa a cada momento de la vida que se nos proponga, aunque no lleguemos a saber el final de cada una de estas historias.


miércoles, 1 de junio de 2011

Dicen que es la bruja con tacón de aguja.

Erase una vez, en un lugar lejano al nuestro, una chica que hacía tiempo que vivía en un cuento del cual no quería salir nunca, donde encantada dormía con su almohada, sin querer despertarse nunca de ese recién empezado sueño, donde el destino parecía querer que durara para siempre jamás. Se decía que era una musa de un mediocre pintor, contaban que era una estrella, la más brillante de todas de la noche. Pasó el tiempo, mes tras mes, años tras años, hasta que de repente, una pesadilla, no tan mala, llegó para hacerla ver que existía otro camino a ese lugar muy lejano, hasta el infinito y más allá. Ella dudosa quiso seguir con su precioso sueño, sin ser molestado por esa buena pesadilla. Al cabo del tiempo, la pesadilla seguía ahí, interesándose en la historia que vivía aquella embrujada chica, hasta, que de un día para otro, todo cambió en un ¡chas! No se sabe todavía la verdadera historia que sucedió en aquel lugar, ni nunca se cree que la gente lo pueda llegar a entender o saber, pero en aquel preciso lugar, en aquella encandilada situación, la pesadilla se apoderó de su mente, haciéndola despertar de ese eterno sueño del cual estaba encandilada. Aún así, ese mal sueño, ahora medio dueño de sus pensamientos, sigue pensando en darla libertad de elección, no se siente total poseedor de todos sus razonamientos y fantasías imaginarias. Y aquí termina esta gran historia, no conocedora de autor ni protagonistas, pero que todavía busca un final aún más feliz.

jueves, 12 de mayo de 2011

Punto de referencia

Poco a poco el Karma se va comportando. Poco a poco las cosas empiezan a tomar un rumbo adecuado, con sus fallos y tropiezos, pero mejor que el que tuve que coger por obligación. No sé por qué ha sido... Por mis amigos, que han hecho que esté en mi línea de siempre; por la música, donde Matt Bellamy como Alex Turner han podido que en ciertas ocasiones me sienta como si ellos fueran una banda sonora de mi vida; por el baloncesto, que hace que el desahogo se uno de mis puntos fuertes. Sí, habrá sido una popurri de todo eso. ¿Y ahora qué? Supongamos que lo que me ha hecho poder estar medianamente alegre y sonriente cada día, ese gran punto de referencia, a la vez lejano como cercano, todavía por descubrir. Sigamos con ese objetivo, aún sin saber ese final inesperado que Turner quisiera conocer.


martes, 3 de mayo de 2011

No sabe no contesta.

El tiempo no acompaña. Pensándolo bien creo que iré dejando de lado ese pensamiento de que el 2011 iba a ser mi año, creo que me equivocaba. ¿Y a qué tengo que esperar? Al 2012. ¡Pero qué coño! Vaya mierda. Se me acabará el mundo sin tener ese misero año bueno, sin fastidios, sin errores, viviendo cosas inolvidables... Pero bueno, pensándolo bien, y sin fastidiar a los mayas, que les tengo un respeto grande, creo que tendremos que pasar esta edad de pavoneos que tenemos, que las hormonas las tenemos en las nubes (un descontrol vamos) y no nos hacen razonar las cosas como es debido. Esperemos que en un futuro todo se aclare, el karma me deje en paz y siga todo igual que antes, porque ya es hora...

(Vaya patata de entrada me ha salido, pero tenía que escribir algo)

viernes, 22 de abril de 2011

El tiempo es el mejor guionista.

¿Qué puedo hacer para que todo esto pare? Eso es lo que está pensando ahora mismo ese chico, de mediana edad, en plena adolescencia, demasiado preocupado en su forma de vestir, aunque no de ser. Ese Karma que no para de recriminarle cosas que ha podido hacer mal en un pasado, pero que ahora en el presente intenta que no vuelva a resurgir. Un chico, que sabes que es fuerte, porque siempre le ves feliz, alegre con todo el mundo, con sus más y sus menos, pero siempre una buena persona, o así le veo yo, pero que por dentro, debido a multitud de cosas que le han sucedido en un período de tiempo tan corto, hace que se sienta como una mierda en este mundo tan inmerso, que le hace llorar por las noches, que le hace pensar demasiadas cosas a la vez, y que no es capaz ni de controlarlas por él mismo. Él cree que todo se solucionará en nada, pero en realidad sabe que no, que esto se quedará un buen tiempo, aunque pienso que le hará más fuerte, sobre todo gracias a sus amigos y a la gente que está a su alrededor, aunque bueno, el tiempo es el mejor guionista, siempre sabe encontrar un final perfecto, o adecuado a su realidad.

miércoles, 2 de marzo de 2011

¡Llenaré todo de polvos pica-pica!

En este mundo tan loco, en un universo lleno de personas de todas las clases posibles que te puedas encontrar, extrovertidas, tímidas, cariñosas, sosas... Espero no estar equivocándome en las elecciones que hago con todas las personas, con las que cojo confianza y con las que llego a odiar profundamente, pero pensándolo bien... ¿Estoy haciendo lo correcto? Supongo que no, no me arrepiento de nada de lo que he hecho, de nada de lo que he podido hacer, aunque no haya salido como habría querido, pero es lo que, supongo, que tenía que hacer en cada momento exacto. Me he llevado fiascos, cagadas, alegrías, sonrisas, lloros, ¡de todo! Pero me da igual, todo lo hecho, hecho está, si el karma me castiga, que me castigue, pero arrepentirme ¡NUNCA! En esta vida tiene que haber altibajos, no se puede vivir una vida perfecta, tiene que ser como cuando comes pica-pica, que hay un momento en el que lo pasas mal, pero luego llegara el sabor bueno que lo arreglará todo. ¡Llenaré todo de polvos pica-pica, sí!

lunes, 28 de febrero de 2011

Intentemos recordar... Mejor no.

Recuerdos. Palabra que puede llegar a ser odiada como añorada, dos sentidos tan opuestos, que te hace pensar que si lo mejor es dejar de pensarlos, o hacerlos recordar para que no vuelvas a tropezar dos veces con la misma piedra. Según mi gran profesora de Filosofía (de la que pienso que está como una regadera, sí, se le pira y mucho), hay una corriente llamada el estoicismo, de la cual la felicidad te llega de una forma diferente, en la que es bueno no recordar, en la que resumidamente y vulgarmente se puede definir como la teoría de la felicidad en la que te la tiene que "sudar" todo todito entero. ¡Cómo no! He salido el único de la clase, bueno casi, el que compartía esa gran teoría, difícil en algunos casos llevarla a la práctica, pero de la cual me ha encantado. Gracias a esa profesora, de la cual sigo opinando lo mismo, y de una tal guacchi que vi el viernes, me he dado cuenta que estar solo (amorosamente hablando claro), no recordar y que te la sude todo (hasta cierto punto) es la mejor forma de encontrar tu propia felicidad, esa felicidad que todavía sigo buscando, pero que con esas tres reglas básicas que he puesto, creo que la encontraré, aunque la primera tendrá que variar, o eso espero.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Tomemos el tren que nos lleve a la felicidad.

Esa sensación de la que todos querríamos tener durante toda nuestra vida, pero que en diferentes momentos se hunde y no nos deja ver la vida con felicidad, sí esa es el sentimiento, FELICIDAD. Podemos decir que la felicidad no es en sí una sola sensación que tenemos en nosotros mismos, sino que es una serie de sentimientos felices que nos inundan por dentro, ayudándonos a hacer que todo nos pueda salir medianamente bien y sentirse como en las nubes, sin que nadie ni nada te estropee nada. ¿Y es complicado sentirse así de genial, sin que nadie te pare? Complicado lo veo yo, como una buena Ley de Murphy o algo así, "si algo va bien, seguro que viene alguien o algo y lo jode". ¿Por qué? Nadie sabe ese por qué, pero siempre que crees que llevas un día estupendo, una semana estupenda, o una serie de sucesos que te está haciendo que estés en un perfecto clímax, siempre hay algo que interrumpe esa felicidad, sucesos y pensamientos, aunque sobre todo las personas, sí, esas personas. No sé si será por envidia, inmadurez o falsedad, pero demasiada gente no está a gusto con que una persona que esté a su alrededor (sin mencionar a los amigos, verdaderos amigos) sea más feliz que una perdiz.

Así que disfrutemos de la vida, hagamos cosas grandes, lo que nos plazca con tal de ser felices, vivamos la vida como es debido y tomemos el tren que nos lleve a la felicidad, ese tren que pasa todas las veces que estés preparado de sentirte genial.

martes, 1 de febrero de 2011

¿Vale la pena aguantar?

¿Vale la pena aguantar tanto? No lo sé, espero encontrar algún día esa respuesta que llevo preguntándome desde que empecé a saber lo que es agobiarme, enfadarme conmigo mismo.

Aguantar un baloncesto que me quita tanto tiempo de mi vida social, que hace que media vida lo dedique solo a esa cosa importante de las cosas menos importantes, pero que me ha echo hacer grandísimos amigos, aunque se puedan contar solo con los dedos de un a mano.

Aguantar tantas cosas que me ocurren diariamente: no aguantar a una persona, caer siempre en el mismo error, no tener cojones de afrontar un problema por miedo a lo que la gente pueda pensar, por no saber que hacer en momentos puntuales que el cuerpo y la gente te pide una respuesta inmediata.

Aguantar el agobio de los exámenes (aunque no estudie demasiado, pero con el baloncesto se acumula), el caer derrotado en las clases de sueño por no tener tiempo para hacer las cosas, para que luego te venga una persona que no hace nada, y te diga (con esos cojones tan grandes) que no ha tenido tiempo, que era muy largo el trabajo, mirándote tus grandiosas ojeras de esa noche espantosa después de un entreno duro y de quedarte por la noche a currar...

Aguantar las gilipolleces de unos y de otros, controlándome, pocas pero algunas, de no soltarle lo que pienso, sin pensar en las consecuencias. ¿Por qué me gusta criticar tanto a la gente, si de verdad no sé criticarme verdaderamente a mí mismo?

Esperemos que lo que uno tenga que aguantar, dure lo menos posible, porque, aunque con estas palabras anteriores, sigo pensando que este puede llegar a ser mi año, lo sigo teniendo presente en ese carácter que tengo que sacarlo, en esa personalidad que tengo que demostrar que no está influenciada, en esas ganas de tener una chica, en esos momentos que mis mejores amigos y no tan amigos me puedan hacer pasar, en general en TODO.

martes, 25 de enero de 2011

Añorado futuro.

¡Qué ganas de irme de aquí! Siempre teniendo la sensación de no pintar nada en este país tan fiestero y en el que se come de maravilla, pero en el que no tengo la sensación de pintar mucho. Desde pequeño me he sentido literalmente "guiri". Siempre he tenido las ganas de irme a otro país, conocer otros lugares. Me gusta lo nuevo. Países... No sé cuál deciros... Con tal de estar viviendo en otro lugar, estaría más que satisfecho... Holanda, Estados Unidos, Noruega... No sé por cuál decantarme... Erasmus. Esa palabra tan deseada desde descubirla en la ESO, esa beca que me hará descubrir si de verdad valgo para estar viviendo en otro país o como me equivoco y España es mi país... No sabe no contesta. Ideas que he tramitido a mi madre, a lo que ella me ha podido responder una y otra vez: "¿Tan poco nos quieres hijo?" Añorado futuro.

domingo, 2 de enero de 2011

Este es mi año, lo quiero.

Dejamos atrás un año lleno de momentos grandiosos, dulces, fantásticos e impresionantes mezclado con recuerdos no tan buenos y alegres, dejamos atrás un año lleno de viajes, con mi equipo, con mi mejor amigo, Murcia, Durango (Bilbao), Santander, etc., dejamos atrás un año lleno de todo tipo de experiencias, unas calabazas, ser campeón de la Comunidad de Madrid, terminar toda una una era con el mejor tutor y mejor clase que he tenido y sobre todo vivir todo ese año con todas las ganas posibles a pesar de los malos recuerdos que hayan existido en él; dejamos atrás al 2010.

Y ahora me pregunto, ¿qué pasará este año? No lo sé. Un amigo, mi mejor amigo, me ha dicho que va a ser nuestro año, quizás, ¿una buena novia? ¿Sacar una buena media? ¿Seguir jugando a un buen nivel de baloncesto? ¿Hacer más amigos? ¿Que mi Atleti consiga algo bueno esta temporada? No lo sé, ni quiero imaginármelo. Por algo no quiero hacer este año propósitos, quiero que todo sea una sorpresa, sin tener una meta fija, sino una seria de opciones que vaya eligiendo para llegar a una meta incierta, no sé si me explico con claridad. Quiero un año mucho mejor que el año anterior, cosa que es complicado, porque ha sido algo muy GRANDE, pero quiero que se llene de momentos inolvidables, cosas que sean distintas a lo que ya he hecho. En fin, creo que este año va a ser el mío, lo presiento, no sé muy bien por qué, pero estoy creyendo en un que va a ser un buen año, el mío. Este es mi año, lo quiero.

viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Qué mal te está sentando la adolescencia!

Rapidez. Ésa es la palabra clave para lo que voy a empezar a escribir. Tan característica en estos últimos años que no sé ni cómo explicarlo.

No sé si soy la única persona a la que le pasa, pero me he dado cuenta de que estos años han pasado demasiado deprisa. No sé, quizás sea cosa mía, pero, me pongo a analizarlos y digo: "no puede ser, parece que fue ayer cuando salí del Alkor y me metí en el Amor de Dios" (mis dos colegios) y me doy cuenta de que han pasado ya DOS años. " Parece que fue ayer cuando pedí mi hermana a los Reyes Magos", " parece que fue ayer cuando en mi casa éramos cuatro, y no tres"...desde hace unos años, TODO se piensa de esta forma:  "parece que fue ayer".

No sé si será por la edad, mi entorno, mi forma de ser (que dicen que es, principalmente, alegre), las cosas buenas que me pasan y de las que no me doy cuenta...no sé. Pero lo cierto es que esta idea me come mucho la cabeza desde que puedo razonar y desde que me di cuenta de ello. He pasado momentos muy buenos y a la vez no tan buenos que, gracias a Dios, juntos han durado bastantes años. Aunque a mí me han parecido tres o cuatro, nada más. Repito, no sé si seré la única persona a la que le pase todo esto, espero que no, pero aún así creo que deberíamos todos a ponernos para pensar todo lo que ha cambiado nuestra vida durante este preíodo, la adolescencia.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.

Pongámonos a hablar de las canas que le van surgiendo a nuestro corazón, los recuerdos, buenos y malos, porque "en esta vida tiene que haber de todo" (gran frase de mi madre que recuerdo y recordaré toda mi vida, gran recuerdo ese por cierto). ¿Por cuál empezamos? Buah, lo sé. Por los malos, no sé por qué, pero siempre me gusta saber lo malo y luego que venga todo lo bueno. Bueno dejémonos de tonterías. Recuerdos malos, negativos, o como quieras llamarlos, son esos recordatorios que te vienen a la cabeza cuando menos quieres que aparezcan, que parece que solo vienen a joder, en el momento menos oportuno. Pero una cosa digo, me paré a pensar una vez, pocas en mi vida, pero pensé, y me dije, por algo ocurren estos momentos tristes, para aprender de uno mismo o de ciertas cosas, y no volver a repetirlas, avisos que te da la vida, para que sin quererlo, te ocurran sucesos agradables, recuerdos inolvidables que te hacen sentirte bien, sin pararte ya a pensar en los malos, y así durante toda tu vida, un ciclo de recuerdos que harán que seas una persona increíble, claro está, si aprendes de esos recuerdos erróneos, porque sino estás perdido, o eso pienso yo, ¿no crees?

En resumen, aunque no sé cómo empequeñecer tantos recuerdos que han pasado en mi vida, pero esperemos que todos estos recuerdos erróneos y no tan erróneos que me han ocurrido durante mi estancia en este planeta, lleguen a darme grandes momentos con una persona, con mi familia y mis amigos, a recorrer todo este gran planeta en busca de grandes rescuerdos, para grabarlos en mi cabeza, sin que salgan nunca.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Puñetera vergüenza, siempre dentro de mí.

Desde pequeño, siempre con ese pesado sentimiento que no te deja en paz ni un solo segundo, que te agobia en cada nuevo encuentro con alguna persona, siempre haciendo lo posible por hacerte no sentirte cómodo en cualquier sitio o lugar, lo odio. Pero, ¿qué es lo malo? Que es demasiado difícil de quitartelo de encima. ¿Genética? No, mi padre se abre a todo el mundo, igual que mi madre. ¿Trauma familiar? Si es por esto, la verdad es que no me acuerdo, porque desde siempre he sido vergonzoso, hasta con el Mickey Mouse que había en Disneylandia, patético, hasta que me hice la foto con el bicho. Pero bueno sigamos hablando de este gran incómodo problema. Ese problema que no me ha dejado casi nunca hablar con las chicas, y sobre todo con la que me gusta. Ese estúpido sentimiento que te hace decir gilipolleces con tal de quedar bien. Esos asquerosos pensamientos que te hacen actuar de una forma diferente a la que eres tú con tal de que pensar que esas personas te vean bien, no sé si me explico. ¡Maldita vergüenza! No me dejas nunca en paz... ¡Puñetera vergüenza, siempre dentro de mí!

Pero bueno, gracias a Dios, cada año que pasa se va superando, me voy abriendo más a la gente, y creo, y supongo, que les caigo bien, siendo tal y como soy. Y si no les gusta mi carácter, mi forma de ser, que miren para otro lado y se busquen otra persona, porque me he asentado en un lugar, y ni la vergüenza ni otra cosa me hará moverme de ese sitio.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sin ideas, la verdad.

Tuenti, Facebook, Twitter, Myspace... Os sonarán supongo, ¿no? Grandes redes sociales que ocupan gran parte de nuestro tiempo libre, para comunicarnos con nuestros amigos cercanos o lejanos, para reirnos con muchas cosas, para pasarlo mal de vez en cuando... Si que nos sirve se te paras a pensarlo detenidamente. Un vicio inseparable, no sabiendo muy bien el por qué de tanto uso, pero que estamos casi todos los días mirando novedades en nuestro perfil, tablón, fotos nuevas, mensajes, etc. Y pensándolo todo bien, os habreis dado cuenta que desde que se crearon estas redes sociales no hacemos cada vez más fotos, ¿o no?. O por ejemplo, ha sido la manera de agregar a gente que has visto y hacerte un buen amigo suyo, forjando una amistad que si no estuviera el Tuenti o el Facebook, difícilmente seríamos capaces de provocarla (o por lo menos a mí).

Luego existen diferentes factores negativos, cosas que te haces que te arrepientas de haber echo una cosa o la otra, o de haber agregado a alguien que no debías, o... Bueno mejor dejemos estas gilipolleces, porque, ¿quién no está agradecido del Tuenti/Facebook? Casi nadie, por no decir nadie.

lunes, 20 de diciembre de 2010

¡Qué extraño sentirse tan bien!

Porque cosas que te han llegado a importar de veras, pueden desaparecer sin que te des cuenta, pudiendo llegar a ser hasta buenas, sin ningún sentido lógico ni emocional, pero son capaces de provocar el sentimiento opuesto, sin saber muy bien ese por qué. Y te puedes llegar a decir a tí mismo: ¡Qué extraño sentirse tan bien!

Una sensación de creer que tienes que encontrar la felicidad en otra parte y no en la que pensabas que estabas encontrando. La vida da demasiadas vueltas, y siempre encontrarás la mejor o la peor, pero las irás encontrando y dándote cuenta de cuáles te pueden servir o cuales debes desperdiciar, o mas bien, abandonar con el tiempo. Te darás cuenta, en el acto o en cualquier extraño momento que se produzca en tu vida, de cómo tenían que ser las cosas verdaderamente y no como tus sentimientos o tu cabeza te hacía verlas. Y todo culmina siempre en tu destino, algo que puedes controlarlo, pero que no sabes cuál te va a deparar a tí.